Un yate en Ibiza.
La isla se entiende de verdad desde el mar. Qué barco, qué ruta y qué conviene saber antes de salir.
Ibiza tiene dos caras y solo una se ve desde tierra. Desde el mar aparecen las calas a las que no llega la carretera, la luz de la tarde sobre Es Vedrà y Formentera a menos de una hora. Por eso tantos viajes a la isla acaban teniendo, al menos, un día de barco.
Día o semana
Dos maneras de navegar.
El día de barco es lo más habitual: salida por la mañana, comida a bordo o en una cala, baño y vuelta con el atardecer. La semana a bordo es otra cosa: el yate se convierte en la casa y el viaje se organiza alrededor del mar, con Formentera y, si el tiempo acompaña, Mallorca en el horizonte.
En los dos casos, el barco va con tripulación profesional: patrón y, según el tamaño, marinero, azafata y cocinero.
Dónde
Las rutas que merecen la pena.
Hacia el sur, Formentera y sus aguas turquesas. Hacia el oeste, Es Vedrà y las calas de la costa de Sant Josep. Y el norte, más tranquilo y verde, para quien busca silencio lejos del movimiento de la temporada.
La posidonia
Fondear bien no es opcional.
Las praderas de posidonia que dan a las aguas de Baleares su transparencia están protegidas, y fondear sobre ellas está prohibido. Un buen patrón conoce dónde echar el ancla y dónde hay boyas. Es una de las razones para no improvisar con el barco.
Antes de reservar
Lo que conviene tener claro.
Fechas, número de personas, si se quiere comida a bordo o en tierra, y desde dónde se sale. En julio y agosto los mejores barcos se reservan con antelación.
En Laurex el barco se pide desde la app y un solo interlocutor lo deja cerrado, junto con la villa, el coche o la mesa de esa noche. Así funcionan los yates en el club.
Un día de barco en Ibiza se organiza en una conversación. El resto del viaje, en la misma.
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